Humildad Jacobo

Busquemos la Verdad

lunes, 30 de abril de 2012

La Necesidad de hacer el Bien: Aurelio Arteta


'Mal consentido', de Aurelio Arteta
30.12.10 | 21:03. Archivado en Novedades



Ficha técnica
Título: Mal consentido
Autor: Aurelio Arteta
Editorial: Alianza Editorial
320 páginas
20 euros

Aunque se trate de un ensayo y, por tanto, se puede suponer que se ha de leer con la cabeza fría, la realidad es que no puede dejar indiferente a nadie. Tampoco el hecho de que fundamentalmente esté destinado a explicar, y demostrar, los motivos por los que la banda etarra perdura durante tanto tiempo, nadie puede sentirse ajeno, puesto que la maldad pulula por todas partes, y siempre hay espectadores que escurren el bulto, creyendo que poseen excusas mediante las cuales pueden engañar a los demás y, fundamentalmente, a sí mismos. Bajo estas premisas fácil resulta entender que quienes procuran hacer lo que deben, cosa que suele acarrear muchos inconvenientes, se han de sentir muy reconfortados según van pasando las páginas.
En cambio, quienes sitúan otras preferencias por encima del deber moral, se han de sentir vivamente inquietos, sobre todo si de verdad les importa que sus coartadas tengan algún asidero real. Son estos precisamente quienes más interés deberían tener en leer el libro, para cerciorarse de que sus excusas no lo son en absoluto. Hay otros con los que, efectivamente, no cabe ninguna esperanza: hacen mal y lo saben. Pero lanzan al viento excusas y proclamas, con la supuesta intención de convencer a la gente, pero siendo su propósito real el de amedrentar. Todo ello referido, principalmente, al País Vasco, por supuesto, en donde ETA ha encontrado tantos cómplices, sin los cuales le hubiera sido imposible llegar hasta donde lo ha hecho. Esos mismos cabecillas, llegado el caso, tratarán de enmascarar la derrota de la banda criminal, para que dotarla de algún tipo de éxito o justificación. Cualquiera que lea este libro, aunque no figuren los nombres de los principales cómplices de ETA puede ir viendo sus caras. Es una lástima que no vaya a convertirse en un éxito de ventas. Como regalo de Reyes no sería nada malo.
Pero es que además, es tan minucioso al trazar las líneas que separan el bien del mal en cada caso, y contiene tantas citas eruditas, y tantas referencias a la actuación de los nazis y de los soviéticos, que resulta de suma utilidad para cualquiera que tenga la simple intención de mejorar como persona. Se ven y se palpan los beneficios de actuar de este modo, y no como hacen los que al fin y al cabo no son más que esclavos del mal.

Pedir y se os dara


Hola querido amigo. te envio un fuerte abrazo y aprovechando te
comparto para tu bendición una de la frases más poderosas de la Biblia:
"Pidan, y se les dará; busquen y hallrán; llamen y se les abrirá. Porque

todo aquél que pide recibe, y el busca halla, y al que llama se le abrirá"

(Mateo 7:7-8)

La estupidez emocional frente a la inteligencia emocional

Personas Inteligentes que hacen Estupideces


La estupidez inteligente puede atacarle a cualquiera y en cualquier parte. Las erupciones de in­teligencia autodestructiva abarcan una amplia gama, desde las situaciones embarazo­sas hasta los desastres.
El libro “¿Por qué hay personas inteligentes que cometen estupideces?”, de Mortimer Feinberg y John J. Tarrant, incluye algunas. Tomamos dos.
Un veterano ejecutivo de cuenta arruina una gran promoción al insistir en obtener un privilegio que no necesita ni siquiera desea. AI recibir un nombramiento que puede promover o arruinar su carre­ra, una analista financiera selecciona a los integrantes de un equipo, pero deja fuera a personas talentosas que podrían ayudarla, formando un equipo ineficiente que le hace fracasar.
El libro añade que esas personas tenían algo en común. Eran demasiado inteligentes como para haber cometido la estupidez que tanto daño les causó. De todos modos la hicieron, como también hi­cieron las suyas Douglas Mc Arthur, Richard Nixon, Margaret Thatcher, John Scully y otros muchos individuos competentes que, en situacio­nes críticas, dejaron de lado el sentido co­mún y actuaron como tontos, con lo cual se infligieron graves daños a ellos mismos.
Se dan a conocer, a renglón seguido, los cuatro pilares de la estupidez, que según el libro son la soberbia, la arrogancia, el narcisismo y el deseo inconsciente de fracasar. Los autores dan numerosos ejem­plos de gente inteligente que, por sober­bia, arrogancia, narcisismo y deseo in­consciente de fracasar ha cometido enor­mes estupideces.
Tomemos uno solo de los cuatro pila­res sobre los que suele descansar la personalidad de muchos de quienes los norteamericanos llaman hacedores de decisio­nes.
El libro dice: "La soberbia que con­duce a una arrogancia excesiva puede llevar a un individuo a cometer actos dis­paratados y destructivos. La arrogancia puede acabar con una ca­rrera”.
Gordon J. Curphy, de Personnel Decisions Inc. de Minneapolis, dice que muchos gerentes trabajadores, brillantes, ambiciosos y técnicamente competentes, fracasan porque son vistos como arrogantes, vengativos, poco confiables, egoístas, compulsivos, dominantes, insensibles, distantes, de­masiado ambiciosos e incapaces de dele­gar. Por tanto, aun­que el soberbio evite el repentino desastre, puede estar acumulando gradualmente una reputa­ción de arrogancia que al final le lleve a la ruina.
Para Feinberg y Tarrant es justificable que uno esté orgulloso de sus logros. Pe­ro el orgullo tiende a la soberbia y és­ta lo lanza a uno a los confines de las fantasías peligrosas. La soberbia es la compañera oscura de la brillantez personal.
Cuando las personas no tienen mucho de que enorgullecerse, ob­serva Stanislas Lazaras (estudioso del estrés y la emoción), tienden a identificar­se con un grupo famoso, ya sea religioso (una secta, por ejemplo), deportivo, étnico o nacional.
A veces se produce una mezcla de ingenuidad y arrogancia que en principio parecería imposible, pues una y otra son tan incompatibles como el agua y el aceite. Pero se da. Y equivale a un cóctel Molotov que a veces le estalla a uno en las manos. Lo malo es que el estallido suele alcanzar a muchos que, sin comerlo ni beberlo, pagan los vidrios rotos.
Hay casos de profesionales con una prolongada trayectoria que un día aciago, pese a su experiencia en administración de grupos y relaciones humanas y públicas, recomiendan a su empresa a un "bright boy", o muchacho brillante que luego resulta ser un vivillo bueno para nada.
Otras personas que ocupan cargos importantes se ene­mistan con sus homólogos y subordinados por tomar decisiones poco meditadas en virtud de las cuales sus émulos y em­pleados resultan decepcionados, cuando no dañados. La influencia de ciertos... "consejeros" puede ser nefasta en muchas ocasiones. Porque a estos picaros, por lo general, sólo les interesa hacer su negocio a costa de los demás.
Transcribimos al pie de la letra el final de “¿Por qué hay personas inteligentes que hacen estupideces?”: "En ciertas oportunidades las personas inteligentes cometen estupideces porque son traicio­nadas por su intelecto. Sea bondadoso con su inteligencia. Manténgala en forma y podrá confiar en ella, porque hará lo que usted necesite sin tenderle ninguna trampa. Cuando lo logre, ¡encontrará que ser in­teligente no tiene ninguna desventaja!".

Tener una Gran Confianza en Ti mismo


Ser humilde significa, en contra de la creencia popular, tener una alta autoestima y un fuerte y sano autoconcepto. La humildad nos hace ver como somos realmente, no como queremos ser, sin sentirnos superiores a los demás, pero sin complejos de inferioridad.


La humildad es la conciencia que tenemos acerca de lo que somos, de nuestras fortalezas y nuestras debilidades como seres humanos y nos impide por lo tanto, creernos superiores a los demás. Subestimar a los demás no sólo es desconocer su naturaleza sino la de nosotros mismos.

Gracias a la humildad tomamos conciencia de nuestra pequeñez frente a la inmensidad del universo, ignorar esta condición nos puede conducir a actuar de manera vanidosa y arrogante frente a las cosas verdaderas, pero la humildad no se queda en un mero ejercicio de autoconocimiento personal, luego de aceptarnos tal y como somos, la humildad es la fuerza que nos motiva a superar nuestras debilidades y a consolidar nuestras fortalezas, siendo mejores cada día sin sufrir ataques de egolatría infantil ya que la humildad nos proporciona madurez y dominio propio. El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno y lo malo como malo. En la medida en que el ser humano es más humilde crece dentro de sí una visión más correcta de la realidad.

Las 1000 maneras de aprender humildad




SALVO!, y con ella nuestra comunidad de Neuróticos Anónimos y lasdemás comunidades de DOCE PASOS.Espero que con esta corta explicación haya quedado muy biendelimitada la función de la humildad dentro de la estructura. Solo me restamostrarles la diapositiva 16 para reforzarles lo siguiente: Y a la vez decirles que ese hermoso paseo nos lleva a conseguir laverdadera libertad expresada en la diapositiva 17:

Entendiendo la libertad no en su concepto más tradicional, el cual nosenuncia que: “La libertad es la capacidad de elegir responsablementeentre lo bueno y lo malo”.En este punto, me gustaría compañeros, que entendamos la libertad quehoy les planteo de dos formas, la primera como: “La capacidad de elegirresponsablemente entre lo bueno, lo mejor y lo excelente, y aún cuandono podamos llegar a términos de perfección, por cuanto ella se encuentraen los dominios de DIOS, si podemos buscar la excelencia en todos losactos de nuestra vida. Para un líder de N.A. la libertad ya no es opciónescoger entre lo bueno y lo malo, porque lo malo ya lo hemos escogido enel pasado y en demasía y no queremos que exista más en nuestras vidas”. Y la otra forma de libertad es la capacidad de decirle al mundo que¡NEURÓTICOS ANÓNIMOS SÍ FUNCIONA! y que funciona porque utiliza nadamás y nada menos que la energía más poderosa de todo el universo: ELAMOR.Quisiera concluir este trabajo con una hermosa experiencia que DIOS meenvió al finalizar los treinta minutos de esta ponencia:Resulta ser que después que cierro la exposición y todo el mundo estáaplaudiendo muy efusivamente, se me acerca un compañero que estabasituado en los asientos de las primeras filas (con esa imagen que sóloproyectan los veteranos) y con amabilidad me dijo así: “Compañero contodo respeto le quiero sugerir algo” y seguidamente me pasó un papelitoque decía: “El Dr. Bob y los Buenos Veteranos, pág. 234”, lo miré y medijo, “léasela por favor”, entonces le di las gracias y me guardé el papel.Una vez llegado a Venezuela e intrigado por el asunto busqué el libro en lapágina indicada, la leí y fue así como pude entender la importancia de loque mi sabio compañero me quiso transmitir, por lo tanto me pareció taninteresante que en honor al Dr. Bob y a ese compañero mexicano (queDIOS lo bendiga y lo siga iluminando donde quiera que esté), escogí estemensaje para ir cerrando con broche de oro esta ponencia. De inmediatopaso a transcribirles la página del libro:[
“La actitud del Dr. Bob hacia las grandes alabanzas y las ovaciones de pie tuvo algo que ver con la actitud de la humildad…”una cosa con la queno hemos sido bendecidos la mayor parte de nosotros”.
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Como él decía, no era ésta “la fingida humildad del Uriah Heep deDickens”, ni era de “la variedad del tapete que se pone en la puerta”…Estoy hablando de la actitud de todos y cada uno de nosotros hacianuestro Padre Celestial”, decía el Dr. Bob.“Cristo dijo: `Por Mi mismo no soy nada. Mi fortaleza viene de Mi Padreque está en el cielo´. ¿Si Él tuvo que decir eso”, preguntaba el Dr. Bob,“que pasa contigo y conmigo? ¿Tú lo dijiste? ¿Yo lo dije? No. Eso esexactamente lo que nosotros no decíamos, en su lugar nos inclinábamos adecir: `Mírenme muchachos. Estoy bien, ¿eh? No teníamos ningunahumildad, ningún sentido de haber recibido algo por medio de la gracia denuestro Padre Celestial.“No creo tener ningún derecho a estar orgulloso por obtener sobriedad”.Decía: “es solo mediante la gracia de DIOS que lo hice. Puedo sentirmemuy agradecido por haber sido privilegiado… Si mi fortaleza viene de ÉL,¿quién soy yo para enorgullecerme al respecto?”.Sobre su escritorio, el Dr. Bob tenía una placa definiendo la humildad:
“La perpetua tranquilidad del corazón, es no tener problemas. Esnunca estar enojado o apesadumbrado, irritable o dolorido; noextrañarme de nada de lo que me hacen, sentir que nada se haceen contra mía. Es estar tranquilo cuando nadie me alaba y cuandosoy culpado o despreciado, es tener un bendito hogar en sí mismoen donde yo puedo entrar, cerrar la puerta, arrodillarme ante mi Padre en secreto y estar en paz, como en un profundo mar detranquilidad, cuando todo lo que hay en mi alrededor y cerca demi aparente ser un problema”.
Indudablemente que el carácter del Dr. Bob tuvo una fuerte influencia endar forma a las juntas de la localidad.
]Saquen Uds., compañeros, sus propias conclusiones………………….. Debo concluir para el anecdotario, que esta ponencia la comencé hacemás de un mes con el objeto que fuera un pequeño artículo para la revista“Fraternidad” de México y del mundo, y finalizó siendo una extraordinariay fascinante aventura sobre la humildad, no sé cómo, pero desde quecomencé a escribir no pude parar hasta llegar a este momento en queestoy cerrando este gratificante trabajo, por lo tanto no me queda másnada por decir y como abrimos con un concepto de la humildad de nuestrogran benefactor Bill Griffith Wilson, cerraremos entonces con dosenunciados cortos pero con una contundencia y profundidadimpresionantes, el primero es del mismo Bill W. y el segundo de nuestroamado Grover B.:
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“
La humildad perfecta sería la buena voluntad de hacer a todashoras y en todas partes, lo que Dios quiere
”
(
Bill escribe sobre lo mejor deBill, pág. 48
).
“Hazlo todo con amor”
Grover B. Gracias a todos mis hermanos de crecimiento por haber tenido lapaciencia de leerme y en honor al PODER SUPERIOR, a nuestra comunidadde NEURÓTICOS ANÓNIMOS, al AMOR y a la VIDA:¡¡¡Sólo por hoy trataré de hacer con amor la voluntad de DIOS!!!Carlos Franco.
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lunes, 9 de abril de 2012

Humildad en Francia

Le mot humilité prend sa racine dans le mot latin humus (terre).
L'humilité est généralement considérée comme la qualité de celui qui se voit lui-même de façon réaliste, et, à un degré absolu, tel que l'univers le voit (pour les athées) ou tel que Dieu le voit (pour les croyants). L'humilité s'oppose à toutes les visions déformées que l'on peut avoir de soi-même (orgueil, égocentrisme, narcissisme, dégoût de soi...), visions qui peuvent relever de la pathologie à partir d'une certaine intensité. L'humilité n'est pas une qualité innée chez l'homme, on considère communément qu'elle s'acquiert avec le temps, le vécu et qu'elle va de pair avec une maturité affective ou spirituelle, elle s'apparente à une prise de conscience de sa condition et de sa place au milieu des autres et de l'univers.
L'humilité n'est pas forcément liée à la manière dont on se montre aux autres, ainsi la modestie n'est pas une forme d'humilité mais plutôt une "démonstration" d'humilité que peut tout-à-fait réaliser une personne dépourvue d'humilité.
De même, la fierté n'est pas incompatible avec l'humilité, on peut être fier de soi pour ce qu'on a réalisé, justement parce que nous avons assez d'humilité pour prendre conscience que l'on a fait beaucoup pour ce qu'on est. Par opposition, c'est souvent par manque d'humilité qu'on se dévalorise, en surestimant ses propres capacités et donc en considérant nos réalisations comme médiocres.

L'humilité peut signifier plusieurs choses :
Le sentiment de ne pas être grand-chose, d'être petit par rapport au monde qui nous entoure.
Une attitude par laquelle on ne se place pas au-dessus des choses ou des autres et par laquelle on respecte ce dont la providence nous a gratifié.
L'humilité est à distinguer de la fausse modestie. Cette dernière feint l'humilité afin d'attirer parfois encore plus de compliments. L'humilité consiste, sans méconnaître ses qualités, à admettre que l'on n'y est en fin de compte pas forcément soi-même pour grand chose.

Sommaire [masquer]
1 Confusions possibles
2 Humilité et religion
2.1 Christianisme
2.2 Bouddhisme
3 Voir aussi
4 Lien
Confusions possibles[modifier]

Il ne faut pas confondre humilité et haine de soi. Dans la haine de soi, on refuse sa propre existence, alors que dans l'humilité, on accepte pleinement l'existence dans son ensemble.
Le mot humiliation peut prêter à confusion. Humilier une personne c'est étymologiquement parlant vouloir la rendre plus humble. Toutefois, dans l'acception populaire, il s'agit en fait de la déconsidérer publiquement. Ceci a généralement un impact inverse puisque l'humiliation suscite le plus souvent un désir de vengeance ou de revanche et attise ainsi l'orgueil de la personne humiliée.
Humilité et religion[modifier]

L'humilité est essentielle dans la plupart des religions :
Les grandes religions monothéistes considèrent l'humilité des personnes comme une valeur essentielle à la recherche de la sainteté et de la cohésion sociale.
Christianisme[modifier]
Pour les les Chrétiens Orthodoxes « Cette humilité n'est pas une vertu qui s'ajoute, c'est l'attitude foncière de l'âme sainte qui se voit dans la présence de Dieu, qui voit sa petitesse et sa faiblesse à elle et sa grandeur à Lui. Cette humilité est constamment inculquée, avec insistance, avec force, par tout l'enseignement moral et spirituel de l'Eglise orthodoxe. C'est elle qui resplendit avec tant de rayonnement, jointe à la douceur, la simplicité, la bienveillance et l'esprit de mesure et d'équilibre spirituel, sur le visage des pères du désert et dans la personnalité des grands saints et justes de l'Eglise russe. (…) L'abbé Dorothée (VI-VIIe siècles) (Dorothée de Gaza : Instructions. 2,33. Sources Chrétiennes n° 32, p.197.), dans ses homélies qui ont été considérées par l'Eglise d'Orient comme une des meilleures introductions à la vie spirituelle, nous donne toute une philosophie de l'humilité. Il compare les âmes à des arbres fruitiers. Quand ces arbres portent beaucoup de fruits, les branches, sous le poids, s'inclinent vers la terre ; par contre, les branches qui n'ont pas de fruits se dressent vers le haut. Il y a même des arbres aux branches desquels on attache des pierres pour les contraindre à s'incliner afin qu'elles portent des fruits. Il en va de même avec les âmes : quand elles s'humilient, elles deviennent riches en fruits, et plus elles le deviennent, plus elles s'humilient. C'est pourquoi plus les saints se rapprochent de Dieu, plus ils se voient pécheurs. Ainsi Abraham, quand il vit Dieu, s'appela terre et poussière (Gen. 18,27) et Isaïe, en voyant Dieu trônant dans sa majesté, s'écria : Je suis un réprouvé, un impur ! (Is. 6,5). » (Nicolas Arséniev : La piété russe. p. 34-35.)
« Un autre trait important est l'accent mis sur la douceur, la patience, la bienveillance et l'humilité (cf. Gal. 5,22) dans les rapports avec autrui. Supporter en toute humilité les injures et l'injustice et ne pas répondre au mal par le mal, mais tâcher de se concilier les hommes par la douceur et le bien qu'on leur fait. » (Nicolas Arséniev : La piété russe. p. 56.) [1]
Bouddhisme[modifier]
Le bouddhisme considère que le sentiment d'importance de soi est un leurre qui cause beaucoup de souffrance à soi-même et à autrui. A contrario, l'ouvrage de Samuel R. Delany : Babel 17 défend le point de vue inverse : l'individu ne chercherait jamais à s'améliorer moralement s'il n'avait le sentiment de l'importance de son "moi".
Dans les religions polythéistes en général, le sort des hommes est dans la main des dieux. Notre vie est éphémère mais cela lui donne aussi de sa saveur.
Voir aussi[modifier]

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Fierté
Vanité
Orgueil (péché capital)