Humildad Jacobo

Busquemos la Verdad

domingo, 24 de octubre de 2010

Es Mejor EL Perfil Bajo

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’. El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’. Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

No dejarte Impresionar por Apariencias

El Señor es un juez que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda. Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído y su plegaria llega hasta el cielo. La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende y el justo juez le hace justicia.

Jesús una Vida de Perdón

hay un Padre celestial de amor que te perdonará todos los pecados sin importar lo que has hecho o por cuanto tiempo viviste en pecado. En primer lugar debes saber que no eres el único en esa situación. Todos reconocemos haber pecado en contra de Dios. Los cristianos suelen citar a Romanos 3:23 que dice así: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. La mayoría de los que citan no saben lo que significa el vocablo “pecado”. Hay los que dividen el pecado en dos partes, a saber: los pecados importantes y los sin importancia. Por ejemplo, • Si llegamos retrazado a una cita mentimos para explicar el retraso, eso es considerado un pecado sin importancia. • Si no resistimos la tentación y robamos algo, esto lo consideramos como un pecado importante. Llevemos en consideración la lista de pecados que se encuentran en 1 Corintios 6:9-11: • Solteros que fornican • Sodomitas (homosexuales pasivos) • Pervertidos sexualmente • Ladrones • Avaros • Borrachos • Calumniadores • Estafadores (son los que al robar usan violencia) Según el apóstol Pablo ninguno de estos heredará el reino de Dios. Fíjense cómo Dios mezcló los pecados en ese pasaje: él menciona desde el homosexual hasta el ladrón. Ahora nosotros no ponemos estos pecados en la misma categoría. Como hemos dicho, dividimos los pecados en “importantes” y “sin importancia”. Sin embargo, para Dios no hay distinción; todos pecados son importantes. El castigo mencionado en el pasaje, o sea, que los que cometen tales cosas no heredarán el reino de Dios, hace falta examinarlo con más detenimiento. ¿Quiere decir esto que los ladrones no heredarán el reino? O ¿Son esos los pecados imperdonables? La respuesta a ambas preguntas es negativa. Pues aquí Pablo no se refiere a los que cometen pecados (como robar) unas pocas veces en la vida. Lo que el escritor condena es llevar un estilo de vida de un ladrón, sin el menor interés en cambiar. Podemos confirmar esa verdad leyendo el verso 11 que dice, en otras palabras: “así actuaban algunos ustedes”. Aquí nos enteramos que Pablo se refería a la vida antigua de los cristianos Corintos, o sea, que aquel fue el estilo de vida antes de sus conversiones. Sin embargo, el apóstol les advertía que “no se dejaran engañar”, que nadie podría vivir toda su vida como ladrón y al morir e ir al cielo. Según Pablo, eso es imposible. ¿Perdonará Dios todos los pecados? Al enterarnos de que nadie vive sin pecar, la pregunta que sigue es: ¿Perdonará Dios todos los pecados? La respuesta es positiva. No obstante, hay que entender que Dios odia al pecado. Para Dios es indiferente la naturaleza del pecado. Dios odia al pecado por lo que ha causado en sus hijos, tanto los creyentes como no creyentes. Él conoce su poder destructivo y como el pecado pasa a ser parte integrante de la vida de una persona y la controla. Aunque la persona que esté pecando crea que su vida esté bajo control, pronto el pecado la paralizará. No tardará en perder su libertad. Es el pecado que estará controlando su vida. Quizás estés pensando: “Soy un ladrón” o “soy un adultero”, sintiéndote culpable de algún pecado. ¿Podrá Dios perdonarme? ¿Será que Dios me puede perdonar por haber destruido un hogar? O por haber golpeado a la esposa o por vivir muchos años en adulterio? La respuesta es positiva. Lo que debes entender es cómo perdona Dios al pecador, y luego podrás aprender cómo librarte del bulto de la culpabilidad del pecado después que Dios te lo haya perdonado. ¿Cómo es que Dios perdona? Dios no te perdona por el simple hecho de que le has prometido no pecar más. Él no te perdona tan sólo porque te has propuesto cambiar de vida. No; Dios perdona pecados de una sola manera y la encontramos en Efesios 1:7, donde dice: “…para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”. Es en Cristo y no en nuestras promesas o decisiones donde encontramos nuestra redención. Damos gracias a nuestro Señor Jesucristo por su sangre redentora. En 1 Pedro 1:18-19 encontramos la misma afirmación: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. Por lo tanto, deducimos que la única manera que Dios perdona los pecados es esta: Jesucristo vino al mundo, murió en la cruz, derramó su sangre para pagar por nuestros pecados. Esta es la única manera en que Dios perdona los pecados a los cristianos. El perdón de nuestros pecados es basado únicamente en la muerte de Jesucristo. Al rendirte a Cristo, al arrepentirte de sus pecados y bautizarte, el don del Espíritu Santo te será otorgado. De allí en adelante tendrás un espíritu nuevo y una mente nueva. Entonces empezarás a pensar en las cosas de Dios. En cuanto que en el pasado tus pecados te habían esclavizado a una vida de maldad, desobediencia y la satisfacción de tus deseos pecaminosos, la nueva en Cristo te da la oportunidad de empezar cada día como si fuera el primer día de tu vida. Dios puede y quiere perdonarte. Esto es indudablemente buena nueva No obstante, no habrá perdón hasta que la persona entienda que el perdón, fundamentalmente hablando, no se basa en lo que la persona puede o no hacer, sino en lo que ha hecho Jesucristo. El proceso del perdón En 1 Corintios 6:11 vemos que el proceso del perdón es muy claro y obvio. Hay tres afirmaciones que merecen nuestra atención y que son: pero han sido lavados, santificados y justificados en el nombre de Jesucristo y por el Espíritu Santo. Veamos cada afirmación con detenimiento: • Han sido lavados: Esto es básico, o sea, Dios se enteró de la inmundicia de nuestros pecados y nos lavó. Esta frase marca un cambio en el pasaje. Pablo describía la maldad del pecador pero en el verso 11 dice: “Y eso eran algunos de ustedes. Pero han sido lavados”. Hay otra aclaración en Tito 3:5 “él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia”. Esto quiere decir que por una entrega a Cristo y por el poder del Espíritu Santo se regeneran los cristianos, con una vida nueva y una mentalidad también nueva obsequiada por Dios. Como dice el himno: “Sólo por Jesús la sangre”. • Han sido santificados: Significa que hemos sido regenerados, que Dios nos ha elegido. Pero, ¿por qué lo hizo? Al hacerse cristiano Dios nos elige como sus hijos para que él sea glorificado a través de nuestra vida. Esta es la razón por la cual Pablo dijo, en 1 Corintios 6:15 que nunca debemos unirnos a una prostituta. Al unir su cuerpo con el de la prostituta el cristiano comete inmoralidad con el templo del Dios viviente. Santificados no quiere decir que ya no pecaremos porque somos santos. Sí significa que a pesar de nuestros pecados vivimos por fe que Dios nos perdonará siempre que nos arrepentimos. • Han sido justificados: A continuación con el ser lavados y santificados, Dios decidió justificar a aquellos que han sido convertidos. En esto Dios, según sus leyes, nos declara legalmente inocentes y libres del castigo, en fin, hijos de Dios. Según la ley de Dios, esto no quiere decir que eres inocente, sino culpable, pero Dios de inmediato te perdona. El resultado Lo importante nos es tanto ser o no perdonado; lo que sí hace la diferencia en la vida de una persona es si acepta o no el perdón de Dios. Sin embargo, hay que hacer esta pregunta: “¿Será que me basta librarme de la culpabilidad, o recibir el perdón de todos mis pecados?” ¿Qué prefieres: sentirte feliz o ser liberado de aquello que vive en ti y que te hace violar la ley de Dios? Dios te perdonará no importa la gravedad de tus pecados si de veras quieres que él te perdone. Si ya eres cristiano, debes empezar el proceso del perdón confesando tus pecados y decidiendo que no pecará más, bautizándote y empezando una vida nueva. El arrepentimiento verdadero afecta el espíritu. También afecta al corazón y lleva al renuevo de la mente. Hay un cambio en la actitud que, con el poder del Espíritu Santo, habilita la persona a actuar de manera diferente cambiando su mente y su manera de vivir al cambiar su mente y su vida. Conclusión ¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres librarte de toda culpabilidad con que despiertas cada mañana? Puedes examinar tu pasado o tu vida presente y concluir que estás cargado de culpabilidad. Te lamentas, sientes vergüenza de ello; tu autoestima ha sido destruida por tus pecados y te sientes deprimido. ¿Quieres liberarte de la esclavitud del pecado y renovar tu esperanza de una vida mejor? ¿Quieres empezar una vida nueva? ¿Te perdonará Dios? Claro que sí. Lo hará el momento que decides cambiar de vida.

Perdonales Señor Ya que no saben lo que hacen

La mayor parte de la gente ya no sabe lo que hace. Por eso hay que Aprender a perdonar

Las Ventajas del Perdón

INTRODUCCIÓN: A todos nos cuesta perdonar. Tenemos dificultades para perdonar a alguien, rechazamos la idea de pedir perdón, nos incomodamos cuando nos lo ofrecen y somos duros para perdonarnos a nosotros mismos. Para el cristiano el perdón no es algo sentimental ni condicional. El perdón es una decisión de Dios la cual nosotros debemos de adoptar; como mandato de Dios. No hay opción de escoger entre el seguir resentidos o perdonar, entre odiar o amar, o entre la aceptación o la indiferencia. Estamos obligados a adoptar el perdón como nuestra manera de vivir. Perdonar es convivir con los demás y aceptarlos tal como son, con sus defectos y virtudes; (sin tolerar el pecado) al esposo(a) que gruñe todo el día, al hijo por ser poco activo, al amigo por fallarnos, al hermano por ofendernos, al trabajador por engañar-nos, al jefe por maltratarnos. Etc. 1.- ¿Dónde está la raíz del perdón? En Dios, nuestro Padre que nos ama y que por su amor nos concede el perdón, cuando arrepentidos clamamos a él, aparte de nuestra obediencia, el no espera nada a cambio; aunque el hombre le haya traicionado, olvidado, y renegado de Él, o haber cometido el peor pecado; (como en la parábola del hijo pródigo Lucas 15: 18-24); sin embargo, Él siempre está dispuesto a concedernos su perdón, y a nosotros nos manda a que perdonemos, no solo una vez, sino setenta veces siete, Mateo 18:21-22, es decir infinitamente. Así debemos perdonar todos. Perdonar es un modo de vivir. Es estar listo para olvidar. Es practicar pequeños o grandes actos de sacrificio para poder enfrentar mayores ofensas más adelante, la práctica del perdón nos capacita para el futuro. Es una resolución de ser misericordioso a pesar de que la ofensa haya sido enorme, grave y deliberada. Aquí es cuando más valor tiene el perdón. Aceptar una disculpa o una solicitud de perdón sincera es también perdonar y respetar al ofensor, sin importar la profundidad de la herida. Pero, sobre todo, perdonar es escoger amar, derribando cualquier barrera, cerrando heridas, abriendo las prisiones del alma, olvidándonos de nosotros mismos y llenándonos de tremenda paz. Amor y perdón van juntos, no puede existir uno sin el otro. Hay unos pensamientos de I. Larrañaga con referencia al perdón: “¿Quién sufre más, el que odia o el que es odiado? Muchas veces, el que es odiado vive feliz, en su propio mundo, pero el que cultiva el rencor se parece a aquel que toma es sus manos una brasa ardiente o al que aviva una llama. Pareciera que la llama va a quemar al enemigo; pero no es verdad, el que se quema es el que tiene la llama en su mano. El resentimiento solo destruye al resentido, porque el tal, no perdona”. Mat. 6:14, 15 2.-¿Cómo podemos perdonar cuando a veces estamos tan heridos? ¿Qué fórmulas o reglas humanas hay para poder conseguir esta curación? En realidad no las hay, sólo el amor que viene de Dios. Efesios. 5: 1, 2. Cuando nos encontramos en una situación penosa, cuando alguien no se habla con algún hermano, amigo, o familiar, porque está dolido y se queja resentido y cuestiona ¿Cómo puedo confiar en ti ahora? ¿Cómo puedo perdonarte otra vez si siempre vuelves a hacer lo mismo? Otros dicen ¿Cómo y cuándo puedo empezar a perdonar si no me siento listo?, y otros no se atreven a pedir perdón porque consideran que las heridas hechas a otros son muy grandes y creen que es muy difícil decir lo siento, o porque consideran no merecer el perdón. Y si alguien no quiere recibir el perdón o no quiere perdonar? En cualquier circunstancia debemos hacer algo aprobado por Dios: Si no puedes encontrar al ofensor, entonces, un perdón silencioso en tu corazón te vendrá bien, y oraciones sinceras para recibir la fuerza del perdón. El perdón es total , y no se da porque alguien lo merezca, es más bien, el precio del amor. Déle a ese alguien el regalo de su perdón, no sólo una vez, sino setenta veces siete. 3.- Beneficios del perdón: ¿A qué nos conduce el perdón? ¿Por qué debemos perdonar? Cuando perdonamos de verdad, suceden cosas maravillosas tanto al que perdona como al perdonado. Es como abrir una llave con gran caudal de agua y dejarla correr. Los resentimientos, culpas y enfermedades del alma se lavan, se limpian, se liberan. La alegría y la paz nos inundan, nos sentimos felices, humildes, íntegros, livianos y libres para amar, casi perfectos. Se abre una fuente de amor que estaba cerrada. Colosenses 3: 12-14. Vale la pena perdonar, porque no hay terapia más liberadora que el perdón. Efesios 4: 31-32. Conclusión: Hagamos de nuestra vida cristiana una vida de perdón.

Perdonar para Vivir Mejor

Perdonar para vivir mejor En toda relación humana se generan problemas y desacuerdos que nos pueden hacer sufrir, y nos llevan a acumular sentimientos negativos como rencor, odio o rabia. Actualmente sabemos que estos sentimientos afectan considerablemente la salud, recordemos cuantas veces hemos experimentado dolores de cabeza, espalda o estómago después de sufrir un gran enojo producto de una acción inesperada por parte de otra persona. Investigadores médicos, han estudiado el estrés producido por los rencores acumulados y han descubierto que son la causa de disparar o agravar dolores como los señalados. Otros asocian la tendencia a permanecer resentido y la incapacidad de perdonar con aumento del riesgo a morir de enfermedades cardiacas o cáncer. También han referido que las personas que aceptan que en la vida hay malos entendidos y choques con los demás y que los efectos se pueden neutralizar, son propensos a una vida más saludable. Visto de esta manera queda claro que uno de los mejores motivos para perdonar es liberarnos de nocivas emociones. Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento. Cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está ayudando a sí misma, porque se está deshaciendo de los sentimientos negativos y está recuperando el equilibrio, la paz interior y la felicidad. Pero... ¿hay que perdonarlo todo? La noción del perdón no depende forzosamente del acto. Hay acontecimientos graves y traumáticos, y por ello imperdonables. No tratamos de decir lo que hay que perdonar o no. Tal vez, el acto de perdonar no se trate en realidad de un hecho altruista orientado hacia los demás, sino como lo hemos mencionado, del beneficio físico y emocional que obtiene el que perdona. Si hay en nuestra vida algún enojo por algo que ocurrió en el pasado, vale la pena preguntarnos para qué nos sirve el enojo hoy en día. Recordemos que si permanecemos atados al pasado, no podemos vivir en el presente ni edificar en el futuro, y todos tenemos el poder de comprensión, perdón y reconciliación. Artículos A

Vivir El Perdón

APRENDAMOS A PERDONAR NUESTROS SEMEJANTES PARA VIVIR FELICES 23 may APRENDAMOS A PERDONAR NUESTROS SEMEJANTES PARA VIVIR FELICES "Las historias de agravios son como cuchillos que nos clavamos, nos hacen doler, pero no hacemos esfuerzo para sacárnoslas de nuestra mente" Hola amigos , a ustedes les ha pasado que cuando alguien nos agrede ,muchas veces produce una herida, muchas veces se hace de forma inconsciente y otras en forma consciente, cuando se hace en forma consciente y malintencionadamente entonces si que es difícil curar esa herida que llevamos dentro. No perdonar es como coger una espada por el filo y agarrarlo cada vez más fuerte para hacerle daño al agresor. Mientras más nos aferramos a la espada, es decir, a nuestros dolores t rabias y no perdonamos, cada vez sangramos más. El perdón es la paz que aprendes a sentir cuando dejas ir tu rabia. El perdón es para ti y no para el que ofende. El perdón es tener de nuevo el control y el poder. Es tomar responsabilidad sobre nuestros conocimientos. El perdón te saca de vivir en el pasado y te ayuda a vivir en el presente. Quienes perdonan más tienen menos problemas de salud, sienten menos estrés y tienen menor riesgo de de problemas en el corazón. Las personas de mayor edad perdonan con más facilidad que los jóvenes. A medida que envejecemos, adquirimos más sabiduría y somos más comprensivos. Todos tenemos sin excepción la capacidad de perdonar pero pocos lo ponemos en práctica. Si usted confía sus secretos a otra persona de su confianza y luego esta la traiciona, entonces aquí se produce un agravio. Son esas historias las que se instalan en nuestra mente y nos roban nuestra tranquilidad y nos inundan de emociones negativas. Si nos ponemos a reflexionar bien la deslealtad de su gente de confianza es complejo verdad y a cualquiera creo yo le afectaría emocionalmente , pero, cuando nos aferramos a las historias de agravio, perdemos la oportunidad de ser felices y de estar en paz. Tenemos que aprender el hábito de disolver historias de agravio y evitar que se instalen en nuestro interior, es decir aprender a no clavarnos cuchillos de agravio que nos hieran emocionalmente. Las personas debemos ser siempre leales, agradecidas. Algo que he aprendido en la vida es que, en un conflicto entre dos o más personas , hay siempre dos historias. Por más evidente que sea para mi que la otra persona tiene toda la culpa del problema, es probable que exista información que no maneje y que no pueda dar una perspectiva diferente del conflicto. Cuando uno sufre una sorpresa negativa e inesperada, tendemos a pensar que somos los únicos a los que nos pasa esas cosas, pero la realidad es que a diario miles de personas las cierran las calles, le faltan el respeto, le son desleales, no cumplen sus promesas. Cuando nos ocurre un problema, somos como el avestruz que introduce su cabeza en un hoyo y no mira a su alrededor. Levantar la cabeza y constatar que no somos los únicos nos libera nuevamente de la sensación de incompetencia y reduce la intensidad del mal momento. Seria conveniente pensar cuántas veces en el pasado nosotros nos hemos equivocado y hemos sido perdonados por otros. Uno no es perfecto, también se equivoca y debemos tomar conciencia de ello. El darnos cuenta que nos equivocamos nos ayuda a ser más comprensivos y benevolentes con los demás. Por ello estimados amigos, aprender a ser feliz es aprender a vivir más en el presente y disfrutar los placeres cotidianos que nos regala la vida. Placeres como las del cuerpo que están relacionados con los sentidos, que es la de comer algo rico y delicioso, oler un aroma exquisito, ver hermosos paisajes, oír una melodía en el blog de Amor Salvaje. La coctelera, tener relaciones sexuales con nuestra pareja, ir a pasear y ver el cine respetivamente. Por último estimados amigos lectores es muy importante considerar que nuestros ojos registran millones de datos e informaciones pero nuestra mente solo se puede concentrar en una pequeña parte de ellos. Inconscientemente nuestra mente descarta información que no esta alineada con lo que queremos o estamos buscando. Desgraciadamente, ahí descarta cientos de oportunidades diarias de traer felicidad a nuestras vidas. Que la felicidad, la paz y tranquilidad siempre reine en sus corazones amigos.