Humildad Jacobo

Busquemos la Verdad

miércoles, 3 de febrero de 2010

La Humildad descarta las adicciones: Mermar los Impulsos

Leo que Tiger Woods se ha encerrado voluntariamente en una clínica para tratar su hipersexualidad y me asalta una duda lógica. ¿Seré yo una adicta al sexo?
Como no puedo esperar a que mi terapeuta me reciba para tratar este nuevo sinvivir que me corroe, vuelo a consultar en esa peligrosa guía para hipocondríacos que es internet en busca de tranquilidad o, a las malas, de un foro de afectados que me sirva de consuelo. ¿Y qué me encuentro? Lo primero, la definición en Wikipedia: "La hipersexualidad o adicción al sexo es el deseo de mantener un nivel de comportamiento sexual humano lo suficientemente alto como para ser considerado clínicamente significativo. Se tiene una necesidad incontrolable por sexo de todo tipo, desde relaciones sexuales con otras personas hasta masturbación o consumo de pornografía".

Pues así, de primeras, no ahuyenta mis temores. Pero sigo leyendo: "Los hipersexuales pueden tener problemas laborales, familiares, económicos y sociales. Su deseo sexual les obliga a acudir frecuentemente a prostíbulos, comprar artículos pornográficos, realizar con frecuencia llamadas a líneas eróticas y mantener relaciones sexuales con desconocidos, haciendo que su vida gire en torno al sexo".

Uff... Vamos a ver: no frecuento prostíbulos y hace mucho que no llamo a líneas eróticas. Dos de cuatro. ¿Soy medio adicta? No me aclaro... Así es que recurro al autodiagnóstico (porque, como todo el mundo sabe, cada uno de nosotros lleva un Doctor House dentro de su cuerpo) y me someto a un test que encuentro en la red en el que, siendo sincera, mi puntuación arroja el siguiente análisis: "Marcar esta puntuación significa que estás en las etapas iniciales de la adicción sexual".
¿En serio? Sólo por hacer la prueba repito el test, pero contestando en plan niña buena. Es decir: mintiendo como una bellaca. Y me dice: "Algunos síntomas están presentes". ¿Síntomas presentes? ¡Pero si he contestado como lo haría Dorothy la de El mago de Oz!

Empiezo a ponerme nerviosa, así es que llamo a Carmen. Ya se sabe: mal de muchos...
—"¿Te has planteado si somos adictas a sexo?". La pregunta, a bocajarro, le hace bastante gracia.
—"Pero vamos a ver, niña, te he dicho un millón de veces que dejes de mirar en internet.... ¿Cómo vamos a ser adictas al sexo? ¡Tú y yo somos la mitad de adictas que todos los hombres que conocemos!".

Aunque la generalización me parece un poco peligrosa, su respuesta me hace pensar.
Es verdad que Tiger tendrá que confesarle a su mujer decenas de infidelidades para salvar su matrimonio, como parte de la terapia que le han impuesto. Pero... ¿y si el golfista fuera soltero? ¿Cuántos hombres y mujeres hay en el mundo que llenan sus noches y sus días con agradables encuentros sexuales (no siempre con la misma pareja) sin que ello les cause un solo remordimiento de conciencia y sin que tengan que darle explicaciones a nadie? ¿Somos los solteros sexualmente activos carne de terapia?

Una vez tuve un novio al que le gustaba follar por la mañana y por la noche y, durante el día, me llenaba el buzón del móvil y el correo electrónico de mensajes procaces en los que me describía lo que tenía pensado hacerme en cuanto nos viéramos. Estoy segura que sólo tenía sexo conmigo en aquella época. Entonces, si a mí no me molestaba su actividad sexual (al contrario), ¿estamos ante un enfermo, ante ninguno o ante dos?

El otro día me contaba Laurita que un amigo suyo de la facultad le ha confesado que se masturba hasta cinco veces al día. El chico se siente un poco avergonzado porque piensa que sus desahogos no son normales. Pero... con lo que se miente en las encuestas sobre sexo... ¿alguien sabe lo que es normal? ¿Dos a la semana? ¿Dos al día?

Yo no digo que Tiger Woods no tenga un problema con el sexo, pero a lo mejor su problema es el mismo que tienen miles de hombres (y de mujeres) en todo el mundo: les gusta follar mucho y variado, sólo que al golfista el éxito deportivo le abre más puertas, seguro, que a mi vecino del tercero. Si la terapia consiste en prohibirle masturbarse durante seis semanas, someterle a una estricta abstinencia sexual durante 18 y obligarle a confesarse ante su esposa... No sé... Bill Clinton se confesó ante el mundo entero y que le pregunten a Hillary si la cabra tira o no tira al monte.

Pero la duda que me corroe es otra: ¿Es Tiger Woods un mal golfista, Michael Douglas o Warren Beatty malos actores o Bill Clinton peor presidente (que el nefasto y fidelísimo George W. Bush, por ejemplo) porque hicieran realidad sus fantasías con mujeres adultas, predispuestas y en pleno uso de su libertad? Aun realizando sus trabajos sin problemas e incluso siendo personalidades reconocidas por su eficacia en el ejercicio de sus funciones, buenos padres y seres con una vida social decente... ¿Están realmente enfermos o se les juzga más duro por ser famosos? ¿Cabe la posibilidad de que sean ellos mismos los que disfracen sus devaneos de adicción por aquello de que siempre tendrá más perdón un enfermo que un infiel promiscuo? Francamente no lo sé.
Pero aquí, el que esté libre de pecado (pensamiento, palabra u obra), que tire la primera piedra. Y no seré yo...

(Escribidme a pandora.rebato@elmundo.es)

La Humildad son Relaciones y Soluciones

La humildad se plasma seguro en 2 actividades:
1.-Relaciones con uno mismo con otros y hasta con dios para el que así lo decida.
2.-Soluciones de conflictos

martes, 2 de febrero de 2010

Aimer sans perdre sa liberté

Aimer sans perdre sa liberte
Par Colette Portelance
Es un libro genial que me ha ayudado mucho a conocer más del amor. Es una actividad esencial para el ser humano. Y de la cual para que nos vaya menos mal debemos de aprender.Este libro fue escrito especialmente para los amantes del mundo, para parejas, para los que tienen una gran necesidad de amor y una sed enorme de la libertad. Está diseñado para todas aquellas personas que tienen miedo de comprometerse en una vida de amor por miedo a perder esta preciosa libertad de ser quienes son, la libertad de vivir de acuerdo con sus valores y prioridades.

Inspirado en parte de la libertad en la relación emocional, este libro contiene nuevas pruebas para guiar la práctica y eficaz a aquellos que quieren vivir la vida sin perderse en el amado. La obra es dar la posibilidad de acceder a un amor profundo, duradero y auténtico, sin sacrificar su libertad.

Esto le da más valor y credibilidad a los libros de Colette Portelance, este no es tanto sus estudios de doctorado, su brillante carrera y su reputación internacional, pero su experiencia de vida. La coherencia entre lo que dice y lo que vio fue impresionante.

Amar sin perder su libertad es un libro con el apoyo de su búsqueda diaria de amor y de libertad y de cuarenta años de vida con su esposo cariñoso. Es esta experiencia que da el contenido de la credibilidad del libro y accesible esperanzas suscitadas en este mundo donde la vida de una pareja es más fuerte sacudida.

Para evitar conflictos

La manera más facil de evitar conflictos es no tener conflictos contigo mismo. A todas las personas nos cuesta alinearnos con nuestro yo interno y hay que estar alertas para disolver las diferencias o desajuste entre lo que somos y lo que nos gustaría ser. Hay un libro genial de Colete Portelance que habla de esta necesidad que tenemos de vencer y disolver nuestros miedos y nuestros desacuerdos con nuesto yo interior.

La aventura del amor

Cuenta un viejo relato japonés, que en cierta ocasión un belicoso samurái desafió a un anciano maestro zen a que le explicara los conceptos de cielo e infierno. Pero el monje replicó con desprecio: ¡No eres más que un patán y no puedo malgastar mí tiempo con tus tonterías! El samurái, herido en su honor, montó en cólera y, desenvainando la espada, exclamó: Tu impertinencia te costará la vida. ¡Eso –replicó entonces el maestro– es el infierno! Conmovido por la exactitud de las palabras del maestro sobre la cólera que le estaba atenazando, el samurái se calmó, envainó la espada y se postró ante él, agradecido. ¡Y eso –concluyó entonces el maestro–, eso es el cielo!»1. La violencia es la pócima que envenena al amor.
La aventura del amor tiene que ver sobre todo con el cielo, y el desamor con el infierno, ya que la necesidad primaria de la ciudadanía, varón y la mujer, es amar y ser amados. Lo que salva en todo caso de la aflicción y de la desgracia es la posibilidad del conocimiento del amor verdadero.
La ciudanía, en diversos coloquios, demanda que se escriba acerca de estos conceptos, acerca de la estrategia y la táctica educativa de cómo han de moverse en la escena de la vida los protagonistas del amor, es decir, los ciudadanos y ciudadanas de cualquier latitud y tiempo, particularmente en este desierto amoroso de la sociedad competitiva del Conocimiento y la información. La pedagogía del amor y el deseo trata de orientar en el modo y manera que nos permita conducirnos para alcanzar la fuente deseada del amor. La ciudadanía sebe, intuye, con el tiempo experimenta, que el grado de felicidad que alcanza es correlativo con el amor.
La estrategia y la táctica de la aventura del amor implican un conocimiento, un aprendizaje previo acerca de la naturaleza del amor. La ciudadanía tiene que aprender el contenido esencial y el papel personal que ha de representar en el escenario de la sociedad actual, para lo cual ha de sabérselo bien, y repasar el texto de vez en cuando, hasta lograr el dominio de lo aprendido, antes de salir a la representación en la vida misma, y si no ha sido así posible, hacerlo ahora, a fin de poder obtener el mayor grado posible de ese néctar dulce que es el amor.
Si además somos padres o profesores hemos de hacer dicho esfuerzo de aprendizaje de forma sistemática, intensiva, para poner, cada día, en positivo la aventura del amor. Evidentemente nadie da lo que no tiene, y menos en el amor, por lo que no faltaba razón a quien dijo: que educar en el amor a los hijos comenzaba veinte años de que estos nacieran.
La aventura del amor que es irrenunciable, hoy se ha de vivir en el escenario de la Sociedad del conocimiento, un escenario erotizado en gran parte, que ha reducido el amor, como consecuencia del inmanentismo moderno, al submundo, en muchos casos de la prostitución. Y, sin embargo, el deseo reducido a lo genital no es amor. El deseo huérfano del amor lleva a la ciudadanía a la adición, a la ansiedad, que exige una tensión de placer mayor, a la angustia vital del desamor.
Poner el valor del amor en la cancha de lo verdadero hoy, plantea a las familias, a cada uno de los padres, el diseñar un aprendizaje atractivo, sin intemperancia, ni discusión, ni malhumor, y además, eso sí, con presiones nítidas, claras, sin matices donde no los haya, y con la precisión del cirujano, en este caso de la palabra, es decir, entrando a fondo sin dudas ni titubeos.
La finalidad de este texto es de motivación, de ayuda oportuna para que la familia pueda «representar el papel y función de formadora sin fanatismo ni errores», aventura que además ha de saber contextualizarla, en esta sociedad, que aun con sus carencias es la mejor de las posibles, porque es la que nos ha tocado vivir.
El arte y la ciencia es para agnósticos un regalo del azar y la necesidad, y para los que razonablemente creen un regalo de Dios. La aventura del amor es ciencia y arte, y su representación ha de ser natural, sin artificios técnicos, quizás por eso, me pida que traduzcamos a un lenguaje lo más sencillo posible qué sea el estatuto epistemológico del amor, y que se ejemplifique de forma sistemática, cuando sea posible, con objeto de acercar el lenguaje, a veces algo filosófico, y la palabra al vocabulario que sea el usual de los ciudadanos, para que sea haga posible la comprensión del texto que afirme: que todo ser humano, hombre o mujer, desea amar y ser amado. Todo ello, claro está, sin rebajar el nivel del contenido necesario, y sin violencia alguna que es la fuente negra del desamor.
Una primera conclusión podemos establecer hoy: el reto de Europa no es principalmente como afirma Bolonia, la competividad en la ciencia, la cultura y la tecnología, sino la formación para la aventura del amor.
He invitado a imaginar, por esta razón, el gran Teatro del mundo donde se representa diariamente el amor o el desamor, no para competir en realidad con autores literarios, ni con los personajes que ya son leyenda, expuestos en la literatura universal, sino para leerlos y aprender con ellos, no por ser quienes son, sino por la realidad o veracidad de lo que dicen acerca del amor. Seguiremos hablando, si ustedes lo desean, próximamente del estatuto del amor.

lunes, 1 de febrero de 2010

Respira adecuadamente

¿Vives una vida tan agitada y estresada que apenas te acuerdas de respirar? Es un decir, claro, porque todos respiramos de manera automática, pero me refiero a la respiración profunda, la que va más allá de la mera supervivencia. Habitualmente respiramos de una manera superficial, sólo con el tercio superior del pecho, lo que nos lleva a hacer de vez en cuando profundas inspiraciones y/o suspiros que nos alivian momentáneamente.

Qué inteligente es el lenguaje, decimos "estar inspirados", "tener inspiración", etc. a la sensación de estar sincronizados con nuestra energía creativa, con nuestro equilibrio interno. Se nos "corta la respiración" metafórica y literalmente cuando sufrimos un impacto físico o emocional, un susto o un disgusto. Cuando nos sentimos aliviamos o agradecidos respiramos con más facilidad.

La forma en que respiramos no sólo incide en los fisiológico y bioquímico, sino también en nuestra vitalidad y en nuestro estado mental, en nuestros pensamientos y emociones. Se puede identificar el estado emocional de una persona por su manera de respirar; si las inspiraciones son más o menos largas que las espiraciones, si la respiración es superficial, si sólo se respira por la nariz, si es agitada, etc. Cada estado emocional tiene un patrón de respiración dentro de su patrón fisiológico claramente identificable y reproducible.


Una respiración consciente y relajada favorece la eliminación de las toxinas del organismo al llevar el oxígeno hasta la última célula y al activar nuestro sistema linfático y nos ayuda a liberar tensiones. Un buen ejercicio de respiración antes de un evento, de un examen, de una entrevista, de un acontecimiento especialmente importante para nosotros puede ayudarnos a serenarnos, a tranquilizar los nervios y a entrar en contacto más fácilmente con los recursos internos que poseemos.

Cuando la respiración es relajada y rítmica, la mente está serena y despejada. La respiración equilibrada produce vitalidad y ayuda al cuerpo a sanar. Controlar la respiración acalla el “ruido” de nuestro cerebro (practicando así una forma básica de meditación) y genera paz y serenidad interior. La respiración también nos sirve para crear “empatía” con otras personas, adaptando nuestro ritmo y profundidad a la de la otra persona nos acercamos a ella.

No se trata de pasarnos el día respirando profundamente de una manera controlada, sino de ser conscientes y dos o tres veces al día dedicar cinco minutos a hacer algunos ejercicios de respiración, como un hábito higiénico más.

Si te interesa practicar y profundizar en la respiración profunda (valga la redundancia ;-)) puedes seguir leyendo “Respiraciones poderosas”

¡Feliz e inspiradora semana!

Isabel Sales
Coach Personal

"Espiritualidad no es huida es Fluidez"

Preciosa entrevista en El Cuaderno del Domingo del Periódico este domingo. No os la perdaís